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Recibimiento en Cuba 22.03.19

Actualizado: 31 may 2020

Salimos a las 3am del festival de música de a dólar con nuestros nuevos (y extrañamente tan familiares) amigos cubanos. Las calles están abarrotadas y por demás de seguras; tengo que recordarme atónita que piso suelo latinoamericano...

El cubano es amoroso, entretenido, conversador. Logra estimularme constantemente con sus pláticas. Saben de todo y tiene ese halo tan amoroso cuán parecido al español; quizá en lo directo que es. Sin pelos en la lengua o por lo presente y conectado a su femenino.

De camino a la Habana vieja, tocamos la puerta en esta galería de arte “El otro estudio”. Final de nuestro recorrido por el día de hoy.

A la vida nos entregamos.

Este centro comunitario de artistas locales donde “El Rey” acoge en su heredada casa familiar frente al malecón, a toda la banda de artistas de su generación.

El grueso es un grupo de seis hombres atentos, abiertos, generosos y entretenidamente eruditos y conversadores.

El vocabulario del cubano es muy amplio y entienden todas mis palabras. Esto me hace sonreír. Hombres de oídos policromados; comprenden tantos matices diferentes en la gran paradoja de sentirme tan entendida por unos seres que nunca han salido de esta isla.

Me rodeo de una generación de artistas de mi misma edad. Estoy alucinada por la gran experiencia sociológica que la vida me regala aquí.

Existe un bloqueo de visados que yo desconocía. Hay sólo unos pocos países remotos donde al cubano no se le piden requisitos imposibles de entrada.

Así es este sistema universal que el ser humano diseñó; dependiendo del color de tu pasaporte, eres más o menos libre sobre el papel y, por ende, en tu conciencia y posibilidades de acción. Esto sí lo sabía. Ya lo viví en mis propias carnes y las demi compañeros hasta el matrimonio antes en mi vida.


Empatizo profundamente con la paranoia y neurosis cubana. Estas habitantes viven encerradas. Como un niño, adolescente y adulto castigado. Cuando a un ser humano le privan de libertad o se le prohíbe algo, su conciencia sólo busca vías de salida en su movimiento natural de expansión. Como a una niña a la que se le prohíbe el chocolate.


Imagino que la sociedad cubana podría ser perfecta si no prohibiesen salir del país a sus gentes o se garantizase que la creatividad individual encuentre todas sus formas sin necesidad de pasar por el filtro, asfixiante hoy, de papá estado.


Cuba me recuerda sobre otra tragedia humana, los traumas individuales pueden adoptar escalas familiares, colectivas y nacionales.

Siento la injusticia de que seres tan amorosos y capaces - tan necesarios en este mundo de hoy- se vean sometidos a tener su creatividad sesgada.


Si tan solo el régimen aflojase "tantito", obtendría mil por cien más en contrapartida...

Mis portentosos amigos artistas ven un horizonte de posibilidades mucho más limitado del que yo creoque es. Aún así, defienden objetiva, estoica y con tanta cordura, este régimen sin parangón.

Toda mi admiración y respeto por esta isla maestra de la resistencia humana.


(Agradecimiento a los chicos de El Otro Estudio y a la reina Guadalupe por ser mis cicerones en tan amado viaje iniciático)


 
 
 

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